
XV. El Diablo
No podemos evitar sentir la negatividad de este Arcano Mayor. Es el mismísimo Lucifer, el ángel caído. Contrario al ángel de La Templanza que nos invitaba a estar en paz éste nos pone nerviosos. Se le atribuye el número 15 que reduciéndolos a un número nos da 6, número que se le da a La Bestia (666 en las escrituras bíblicas) y que implica la materia.
Esta imagen esta plagada de simbología y no hace falta ser muy avispado para verlo. Los personajes de abajo se miran el uno al otro y se puede observar arrepentimiento por acabar cediéndole el poder al Príncipe de las Tinieblas. Su Su pedestal es pequeño indicando que no es real el poder que tiene sino, que cedemos su influencia en nosotros . A donde vayamos o donde miremos él estará para conducirnos por el camino incorrecto alimentándolo así con nuestra baja vibración.
Está bien explícito los genitales indicando de esta manera los bajos instintos, la sexualidad y el deseo de algo simple y primitivo. Invita a la pasión, la cólera, y los pensamientos que surgen para que acabemos cayendo bajo su poder. Se representa muy bien con las cadenas. Saluda y saca la lengua en tono burlón así que, además de conducirnos por el camino del pecado éste, disfruta viendo nuestra decadencia y no se esconde. La cara que tiene en la barriga nos hace pensar en uno de los 7 pecados capitales, la gula.
Partiendo de los textos griegos éste podría ser Prometeo que descendió del cielo para darle al hombre la luz a través del fuego del conocimiento muy bien representado por la antorcha.
PALABRAS CLAVE: Lujuria, pecado, mentira, poder, influencia, negativismo, obsesión, ansiedad, nerviosismo, miedo, pasión.
